Integrar la pérdida sin culpa: vivir no es olvidar
Cuando un hijo o una hija muere, el mundo se detiene. Todo lo que antes tenía sentido se rompe, se disuelve o se vuelve absurdo. Nada puede prepararnos para ese golpe, y mucho menos para lo que viene después: el vacío, la confusión, la impotencia… y, con frecuencia, la culpa. Durante los primeros momentos del…
